No es el murallón, el recipiente del agua, ya que cada fuerza, liquida o compacta
Tendrá que saber, dónde se expone, como se vuelca y para que se trata
Es común, que cada una, esté ligada
Con ayuno de haber
servido
No existe vileza, en
el olvido
Y contrariamente, el que no confunde, promulga, su austera fama
El agua en el hueco
ya advertido
Igual, la forma de apoyo, en mármol
liso la compacta
Si cada ser sabe, en medio de la vida, porque trata y, para que, ha nacido?
No como deber, sino
como buen actuar, en cada hecho virtuoso, tendrá bonanza
De, cada cosa existente, elegimos, al elegir, en un universo, entramos
En ese lugar, a nuestra mente advertimos, antes de liberar la idea, del nuevo amparo
Se hacen migas, el hecho y el pensar,
Con la advertencia, en el manuscrito
Saber del anterior, un erudito, nos lega el alma a continuar
Y sin la fama del exquisito,
es nuestra alma, la que ahuyenta, de
sus esporas
Ese, profundo mal…
En cada paso concebido,
habrá una señal, nada apagado!, nada perdido!
Como una ofrenda el pensamiento, se conmoverá,
De la mejor agua de manantial,
se embeberá
Así, se Habrá de
llegar, a lo más Amado, a lo más Querido…
María Verónica García
No hay comentarios:
Publicar un comentario