El, ventrílocuo del tiempo, se ensambla, en ocasión
tan, temprana
Dándole paso, a la cercana
Victoria, de cada templo…
Abiertas las
libertades, mudas, flotando en el viento
Proclaman a las, entidades, convocadas
en, tal, acierto
Buscando las almas, más claras…
Dioses, del pensamiento!
Halito, de fluidos,
en la materia, sin cerco
Inunden la sabia que
late, más que nunca, en mis adentros
He sido árbol, cristal
y la magia celestial, que me provoca en silencio…
Arcas con vida sutil,
blanco, de la fuerza, en el marfil
Eleven mi puño, mi
canto, enfatizando el acento…
María Verónica García
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