A, los hombres prodigiosos
Bajo, mi cristal humedecido
Grande es, quien nada,
ha perdido
De, su interés
Magno y misterioso…
Siendo, una humana aprendiente
Intento en mi labor
de cada día
Escribir Con interés,
las formas que mi ánima perciba
Aun,
Equivocadamente…
Y sabiendo que el
camino no es fallido
Todo lo que siento,
lo escribo
Como un ser
independiente…
Creo, en la magnificencia durmiente
En los pasos de la
noche, cada vez que se revela, su oscuridad munida
De espacios que dan, un albor eficiente
Unos le temen, otros,
construimos poesías..
Aunque el sol ilumine
algunas fuerzas
Y salpiquen las
miserias de otras vidas
Nada es, como lo
pintan
Cada cuadro es un
reflejo
Cada libro, un espejo
De las almas que le
han dado esa partida…
Al leer los labios
desde lejos…
He captado un
entrecejo y una sonrisa atrevida…
Lo que no hace ver
que aun, tenga resto
Para que ambas, se
entrelacen conteniendo, la verdad tan aludida…
María verónica García
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