Con la punta de mis
dedos, alumbrase en el entorno
Un destello misionero, del
blanco del unicornio
Y dijo el eco: es como
el aura que resuena en el perfume de un lirio
Dadle a mi alma
serena, más blancura, que está llorando, con lágrimas
de ternura
Como derraman los niños…
Hiciera sé la mañana,
en esta noche bendita
Abrieran sé las ventanas, de las magias que me citan
Y al canto del orador
Alumbrando las
membranas de los ojos que se abren, cuando de exaltadas, vibran…
Resuena en mis oídos,
el magma de un trovador!...
Las más bellas
baladas ungidas desde el Amor
Con su dulce y bella
voz, recita…
María Verónica García
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