Mientras haya un
cielo, la eternidad estará en mis dedos
Cada vez que mi boca sonría
y se deslice el aire con la forma de un
beso
Cuando se exalte Mi Alegría
Acudiendo a cada instante, de cada tiempo
Cada vez, que
aparezca una sensación y se asemeje al amor
Cuando se erice mi
piel, aunque no sea la historia, tan mía!...
Campanas en mi
campanilla
Cantos del vientre!...
Santo!... inmaculado deleite..
Fabulas en las olas
de las aguas…
Blanca, como la luna
Brillante como cada
estrella
Pura como la aurora…
Ahí está la verdadera
fortuna…
Nadie, se dado cuenta…
María Verónica García
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