Que pude haber
perdido al hechizar mi apetito sacramental…
Hasta la más honda forma de Amar
En un
pasado por él, nutrido…
Que pude haber
perdido, si con mirada creyente
En una aparición
ferviente al mismo Amor hube cedido…
Que pude haber
concebido, al creer en la belleza
intentando propagarla
Y todavía por ese
afán no conjurarla, en este
u otros mundos de tanta soledad y por su
falta, comprometidos…
Es a mi mente a la que fallo o abstraigo de
un tácito vislumbre, no concedido
A, mi ego llano, sepulcral..
Donde se guardan prolijos los andariegos sentidos
Intentando crear una
limpieza casi celestial y todavía
En este medio a rellenar, me abstengo a conseguirlo…
Por estar en un
equivocado lugar,
Jamás pude a mis sentidos desatar…
En la cumbre
de cada rincón absorbiendo su
morar y su albedrio…
María Verónica García
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