No te detengas a
esperar que mi alma se ahonde en la tuya
Cada vez que te
escucho en el filamento del escondido alambre
El que transporta tu
voz
Se hiela mi sangre…
Es que el ardor se
desvanece
Pétrea la canción de
las estrellas
Asumen mi dolor
Y nada logra
estremecerme
Solo un color…
El azul que llevo es de
mucho antes que el sol saliera…
Serpentinas de flujo cósmico
me entregaron las guirnaldas
Apenas abrías la boca
para besarme a mí, sin ser yo, a mí, a
mis labios
Imaginados…
Tú me has dicho que
el dulzor te sometía al embrujo que habías soñado
Y yo, respondí el
hechizo, y yo, sentí tu abrazo
Tanto que de tus
manos no pude despegarme
Son ellas las que mantienen
tibias las mías y las mías, entrelazadas a las tuyas sienten el poder de
la creación!
Como
decirte que en este instante me faltas…
Como decirte que la
suma de las estrellas daría el fulgor que alumbran tus ojos cada noche mostrándome el camino…
Y no te hallo, estas escondido…
No preguntes más al destino…
Eres tu propio
sendero
Tu cabalgata. En zapatos de luces…
Tu central de águilas
doradas o Garudá crecido..
En las almohadas del
cielo..
Tu pecho ahora más
fuerte late…
Escucho el cantar…
Ahora más cerca, mas,
y más falta muy poco para poder completarte…
María Verónica García
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