Bebiendo luna, mientras tu voz se remonta en la jerga nocturna del poeta
Yaces bajo una copa y desde el cristal bañas la
estepa perfecta de un papel
Cuando los dioses
paganos y vacíos, mendigan un suspiro tuyo
Para incrustar bajo
su piel de hastío y volver a renacer..
Eres como el son Cascabel que da brillo y yo sin declarar un
soneto…
Me desperdigo como
los estigmas rojos del azafrán, en el renacimiento de un pétalo..
Te recuerdo y te bebo con tanta sed! Que los odres, se dan a mi boca
En busca de apagar
la crueldad de no verte,
Mis poros te evocan!..
Para envolverte junto
a mí, sin decirte nada, solo entregarte la mirada de hace un instante..
Donde te imagino hablándome,
deseándome y yo, me dejo mirar, me dejo
desear…
María Verónica García
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