Blanca tu sonrisa me ilumina
Con la frágil luz de una estrella
A ella, tu mirada Azul inclinas
Fugaz un Amor de ti se impregna
Dices que el miedo te adivina
Rehuyendo del dulzor de la belleza
Crece el desafío que profesas
En esa libertad que tu dominas
Por las noches, en tu cielo, grande brillas!...
Y tus alas, rienda alegre te festejan...
Miras a la dicha de tu espejo
No eres ni tan joven, ni tan viejo
Bien amado, acompañado o tan contento
De llevar un ansiado sentimiento
Por cada poro, que declina
De gozar a veces, los lamentos
Cuando no comentas mas, tus días
Y te encuentras sin tanta vanidad
Con la alforja de albedrio ya vacía
Discurriendo lentamente la sombría
Sintonía, de tu buena voluntad...
Acrecientas nuevamente la valía
Y te ofrendas con dulzor y claridad
Se ha corrido un telón, en la nueva cofradía
Eliges, la aventura incandescente del brillo en el Amor
A el haz, esfumado en cantidad
Deseo cada tarde al mismo benteveo, con migas o sin migas atraído
Sus colores y su canto han de colmar a mi vista a mi oído y mi alma junto a el ha de volar...
María Verónica García
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