Si por poco no he
arrasado, la vida que aún me espera
Es que de útil mis
manos, esa extraña idea
rompieran
Los lazos de una
maraña línea
fina de una quimera
Con mis ojos pestañando,
abriendo puerta por puerta
Busco en mi sueño prestado, un día,
como leyenda
Me han cerrado el corazón
y la razón como un candado, refleja la luz artera
Sin labor más que el
sembrado, donde camino se hiciera
Las huestes del
pasado, en presente, recitan mi pena…
María Verónica García
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