Manos cubiertas de gemas
Pies, sobrevolando el aire
Voces, imperando las defensas
De los súbditos, que laboran en las calles…
“Como ochos, ida y vuelta
Hasta que la vida se acabe!
Imaginan en sueños!... tanta fuerza!..
Y destinados, caminan hacia la ruina
Donde impera el desaliento y el desastre”…
Podrán existir nubes tan negras que hasta el sol, pueda quitarse
Mantos en las noches sin estrellas
Y la magia, ponderador, de fin y helable….
Bocas de deseo tan dispersas
Codiciosas del amor, que no es su arte
Si, sus enseñas, que, dé tan altas, descubiertas
Marcan límites, que no amainen
En el frio tembloroso de sus cabezas…
Reservando a la lluvia de sus hijos
Los diamantes…
Supuestos complacidos de riqueza
Sirviendo a las nubes sin destreza
Estirando su blancura, en rapaz dorado Sacre
La mentira ya no tiene nueva vuelta
Y se caen los disfraces, tan audaces
*
He sentido tibia, a la luna abierta
Blanca, impoluta y en dos partes…
Ella expela la mentira
Convierte en pureza al descarte
Ilumina el gran camino!... deseo cristalino
Azul!... violáceo y brillante!
Jamás la vida se eriza
Ante tal realidad, ensalzable
El desierto de la muerte, en fugaz huida se termina…
Se da vuelta el hilo y su flujo y del bien, hace un detalle…
Hoy te abrazo dicha!...
Despidiendo al bufón de las nieves imperantes
Nada fue, sin que tú hubieses sido…
Con verdad, la bendición es redención para la nueva tierra y sus acates…
María Verónica García
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