Una fracción de segundo, una vida!...
La misma distancia desde el cielo que llevo
Al cielo que veo…
Sin demorar, arrojo el velo que me inspira
Hacia otro camino
Resurjo en el imperio del deseo
Demasiado intento!
Cuando en esta hora, una idea me asesina
Llevando mi pensamiento
A otro lugar, a otra esquina
Del blanco y negro gorjeo…
Al azul veloz, marcando un carruaje de insignias
Un hada? Un Ángel?
Con devenidos ropajes….
Tiempo de hilaridad
Comedia de cielo e infierno
Para que las almas, entre carcajadas, se amansen…
Esta vez elijo, de sonrisa en sonrisa
De nubes blancas con reflejos purpuras y dorados
Mantos añejos quedados en las esquirlas de los rayos olvidados
Para mí es suficiente ver como se ilumina la vida!
Importa que la luz se adoctrine
Porque en ella, se enmarca el fulgor del amor!
De la paz, de mi ser, de mi dios!
Vital e irrefrenable flujo de sol
Cuando del pensamiento amalgamado
Se acaba la desdicha, del tiempo trascendido…
Soy una contigo, aunque, no te eh nombrado
Es que solo te vivo, en las nomenclaturas de mis utopias
En la voraz y vertida huida del goce
En la valentía de sentirte, aunque lejos y tú en este instante sublime no me roces…
El flujo de las sensaciones se ha pegado a mi piel
Con ella y reconociendo la labor de cada estrella, al menos en este pasaje
Apetecible dilación, de mi paraje
Como un canto fluido de mis manos a tu boca
Descubras la seda roja…
El manto eterno
No como la idea urdida en procaz huida…
Y Ante el cáliz, de la vida…
Te urja, apetecida!
La revelación de los sueños, sin sus ropas…
María verónica García