Como el obelisco más
alto
Tocando, a las efusivas estrellas
Formando un blanco, triangulo
Con cuatro dedos y, ambas manos, abiertas
Refulge cual luna en
cuartos, cuadrados
Como la famosa piedra
Se enquista ante
el número par, por ello es, bendita y tienta
En cada
escritura atenta
Y pone
a prueba su andar
Cuando las llamas la
incitan
El número sabe a, impar
Los dibujos se
comprimen, ante el búho que reprime, su mítica
mancha de sal
Cual historia histérica
y angustiada
Va la franca verdad tan sola
Que se humilla la
nueva aurora
Y da gracias a, su dulcificada, entrada
Sonando una nueva
tonada
De espaldas a cada artilugio
Mostrando su nuevo refugio
Sintiéndose, de Nuevo, Amada
María Verónica García
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