La tierra, de los niños verdaderos
Que los duendes, que nacen en cada
estrella
Arman las pasiones y, el deseo
A cambio, del orgullo que se
cierra
En la franja que divide lo certero
Dejad a la
aurora, que pasiva
Irrumpe, con su albor amenizado
Con, tonos,
de azules de, más arriba
Y los rojos, de
pasión, ya, no encontrados
Es muy ardua, la labor que los inspira...
Si irse, del Edén laborioso, es un desvelo
Presuroso, adentrarse
Que los limbos,
están yertos de consuelos
Que las aguas, se han
secado en ambas partes
Desde el tinte que los fraudes respondieron..
Las máscaras se
caen
En los días que la
luz su vela arde
Cuando el viento se
apresura sobre el fuego..
María Verónica García
No hay comentarios:
Publicar un comentario