La oración que olvidaré
Una vez, sentí a
un amor suave y bajito
Recorriendo en mis
sueños cada piedra que pisé
El altar de mi dios, alfombra y piso
Mi sonrisa, una
cuerda sentenciada por tan baja, no vibré
La tristeza se ha
vestido con mis ropas
Hasta tanto nuevamente
pueda ser…
Y sentir que en palabras
y sentidos, recupere nuevamente mi vestido
Y de Dama!... más que
nunca vestiré…
María Verónica García
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