Habiéndome aturdido
en el malear de mis pensamientos
Hube de encontrar el tiempo, del infortunio
perdido
Y no hallando tal
promesa, por lo que en cierto sigilo
Trato se en mí, como una proeza, de acomodar mis sentidos
Fatigada pero, establecida, en ese mundo abstraído
Llego me a la memoria,
los tantos flujos tardíos
Recordando que mi
historia, no fue un canal en mi rio
Y creyéndome
consiente, de cada palabra doliente
Que en mi mundo
distraído
Fue partido consistente,
en mi interno des establecido
A cual más fuerte y
latente
A cual, de, brutal contenido
Serenándome lo
suficiente
Recordando para que, he
venido
Me enfrente en el
poniente
Cara con el imperativo
Cual fue en la
sensación caliente, al saber que me ha atraído
Y puse mis pies en la
piedra
Y mis manos en su
nido
Y fui grande por vez
primera
Latiendo a corazón
hervido
María Verónica García