Que pruebas tenéis, señora?
Del arte más elevado…
Que nadares, padecéis, en estas prematuras, sombras
Desde un poder
condenado, caduco, mal visto
El, solo se extiende en, “Una luz, blanco dorado”
(No hace falta que lo
explique
Has vivido en tu,
carrusel
Con alfiles del, meñique…
Sacados, de un anaquel
Para serviros y con
ellos, te identifiques
Con, Tu hasta ahora,
listo, poder)…
Habrás de saber, señora
Que el ciclo, que te ha probado
Está, en su, más triste
y justa, hora…
El más sabio de los avaros
El tiempo…
Cuece de a una las
letras, del vocablo, alimentado
Su saber, se aniquila,
pasa del largo a la vida
Y lo más grande de ti,
se manifiesta a su lado…
No puedes merecer
algo no escrito, ni por ti, sentido y, pronunciado
“El Amor “es, la conjugación
perfecta, del que nace dentro de, el
Reabsorbiendo, todas, sus letras, su función y su legado
Tocando, todas sus fibras, perdiéndose en él, y, por él, sea, el merecedor, encontrado…
María Verónica García